Domingo 25 de enero

Sé como Jesús

… todos […] somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen [del Señor]… (2 Corintios 3:18).


La escritura de hoy: 1 Juan 3:1-3 Elisa Morgan  escribe:

El pasajero alto pareció desplegarse al ponerse de pie en el pasillo del pequeño avión. Entonces noté el título de su libro: Sé como Jesús. Más tarde, vi a ese mismo hombre empujar a otros para tomar su equipaje del carrito. ¿Sé como Jesús? No sabía si era un «hermano» en la fe, pero me desconcertó ese acto de egoísmo que representaba mal a Jesús.

Cuando llegué a las escaleras mecánicas, lo vi de nuevo, con la portada del libro aún visible. Las palabras golpearon mi propio corazón: Sé como Jesús, Elisa. No juzgues. Me pregunté: ¿Mi presencia reflejaba a Jesús?

Volverse como Jesús es un proceso de transformación en el que Dios moldea su carácter en nosotros mientras nos sometemos a Él. Pablo escribió que los creyentes en Jesús «somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen […] por el Espíritu» (2 Corintios 3:18). Juan se maravilla de lo difícil que es comprender, y aún más alcanzar, esta transformación: «ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Juan 3:2-3).

Cuando salí de la escalera mecánica, miré de nuevo el libro. Sé como Jesús: las palabras adquirieron un nuevo significado para mí y redirigieron mi mirada hacia mi propio corazón.

Reflexiona y ora

¿De qué maneras anhelasser más parecido a Jesús? ¿Cómo puedescooperar con su obra en tu vida?

Dios, ¡quiero ser como tú!

Lunes 26 de enero

La misericordia y nuestro desastre

Entonces oró Jonás al Señor su Dios desde el vientre del pez (2:1).


La escritura de hoy: Jonás 2:1-2, 7-10; 3:1-5 Karen Pimpo  escribe:

Durante la escuela dominical, mi paciencia con Pedrito, de tres años, se estaba agotando. Estaba inquieto, trataba mal a los otros niños y se negaba a estar contento, incluso cuando le ofrecíamos los juguetes más codiciados. Mi compasión se transformó en fastidio. Si insistía en ser difícil, lo enviaría de vuelta con sus padres.

Demasiadas veces descubro que mi compasión tiene condiciones. Si alguien ignora mi consejo o rechaza mi ayuda, ya no los merece. Felizmente, Dios no actúa así con nosotros. El profeta Jonás experimentó la gran misericordia de Dios después de un período de obstinada desobediencia. Le había ordenado viajar a Nínive para predicar, pero Jonás decidió ir en la dirección opuesta. Sorprendido por una tormenta terrible, quedó a la deriva en el mar y luego lo tragó un gran pez; un desastre que él mismo generó. Pero cuando finalmente «oró […] al Señor su Dios» (Jonás 2:1), Él seguía escuchándolo, listo para perdonar a su profeta desobediente. Jonás fue liberado del pez y tuvo una segunda oportunidad de ir a Nínive (3:1).

En el caso de Pedrito, una ida al parque de juegos lo consoló; una idea brillante de una ayudante con más paciencia que yo. Qué hermosa es la misericordia de Dios, que nos sigue buscando incluso en medio de nuestro propio desorden.

Reflexiona y ora

¿Por qué luchas a veces con sermisericordioso con otros?¿Cuándo has visto que el amor de Dios buscaincluso a los receptores más difíciles?

Jesús, enséñamea ser misericordioso como tú.

Martes 27 de enero

Esperanza con fe

Esforzaos todos vosotros los que esperáis en el Señor, y tome aliento vuestro corazón (v. 24).


La escritura de hoy: Salmo 31:13-18 Leslie Koh  escribe:

El hijo de Cristina murió de cáncer cuando tenía solo siete años. Tres años después, al hijo mayor le diagnosticaron una enfermedad terminal. Algunos de sus amigos que no creían en Jesús compartían su dolor, pero no entendían por qué seguía confiando en Cristo. «¿Cómo puede tu Dios permitir esto? ¿Por qué sigues creyendo en Él?», le preguntaron.

Pero para Cristina, esta era una razón aún más fuerte para seguir creyendo. «No entiendo por qué está sucediendo esto —dijo—, pero sé que Dios nos ayudará a atravesarlo. Solo Él puede darme esperanza para seguir adelante».

Esta misma confianza y esperanza sostuvo al rey David cuando enfrentó circunstancias abrumadoras. Rodeado de enemigos que buscaban destruirlo, quizá no comprendía por qué le estaba pasando todo eso. Pero sabía que seguía a un Dios en quien podía confiar para liberarlo y bendecirlo en su tiempo (Salmo 31:14-16). Esa certeza le permitió someterse a Dios y decir: «En tu mano están mis tiempos» (v. 15). Esto lo fortaleció tanto que también pudo declarar: «Esforzaos todos vosotros los que esperáis en el Señor, y tome aliento vuestro corazón» (v. 24).

Cuando nos sentimos agobiados y parece no haber mucho por delante, podemos aferrarnos aún más a Dios y a la esperanza que solo Él provee.

Reflexiona y ora

¿Qué necesitas para seguir avanzandodurante los desafíos de la vida?¿Cómo la promesa de Dios de esperanza te dagozo y fuerza aun en las dificultades?

Padre, conoces mis luchas y dudas.Dame fe para seguir confiando en ti.

Miércoles 28 de enero

De la angustia a la alabanza

Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas… (v. 17).


La escritura de hoy: 2 Timoteo 4:9-18 Patricia Raybon  escribe:

En una campaña de donación de ropa para niños, los chicos buscaban entusiasmados y agradecidos los abrigos de su talla y sus colores favoritos. Uno de los organizadores dijo que eso también los ayudaba en su autoestima, alentándolos a asistir a la escuela en el invierno y ser aceptados por sus pares.

Al parecer, el apóstol Pablo también necesitaba un abrigo, ya que le escribió a Timoteo: «Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo» (2 Timoteo 4:13). Detenido en una cárcel romana, no solo necesitaba abrigo, sino también compañía. Respecto a su defensa ante el juez romano, declaró: «ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon» (v. 16). Su sinceridad al expresar su dolor nos traspasa el corazón.

Sin embargo, las palabras finales de Pablo en esta última carta registrada nos llevan de la compasión a la alabanza: «Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león» (v. 17).

Si estás enfrentando una crisis —incluso si te falta la ropa adecuada o un amigo cercano que te ayude—, recuerda a Dios. Él es fiel para restaurar, proveer y liberar. ¿Para qué? Para su gloria y para nuestro propósito en su obra.

Reflexiona y ora

¿En qué área «fría» de tu vidanecesitas la cálida fortaleza de Dios?Al alabar al Señor, ¿cómo cambia tu perspectiva?

Dios poderoso, ante las dificultades,fortalécenos para vencer.

Jueves 29 de enero

Permanecer fuerte en Cristo

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo (v. 11).


La escritura de hoy: Efesios 6:10-20 Nancy Gavilanes  escribe:

Hace poco, mi mamá me relató en detalle un sorprendente enfrentamiento que vio en una transmisión en vivo desde África. El gemsbok, un antílope con cuernos que pueden medir más de sesenta centímetros, es un animal que no parece asustarse… a menos que se enfrente a un grupo de avestruces valientes y alborotados. El avestruz líder, más alto que sus enemigos, agitó sus grandes plumas, rugió y pisó fuerte el suelo mientras se acercaba a tres gemsboks, haciendo que huyeran.

«Supongo que no se dieron cuenta de lo poderosos que son sus cuernos», le dije a mi mamá.

Los creyentes en Jesús podemos olvidar el poder que tenemos al enfrentar ataques de nuestro enemigo espiritual, Satanás. Tenemos al Espíritu Santo (Romanos 8:11) y la armadura de Dios para ayudarnos: «Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo» (Efesios 6:11). Satanás quiere desafiar nuestra fe en la Palabra de Dios, cuestionar nuestra identidad en Cristo y tentarnos a pecar. Pero «[el cinto de] la verdad, […] la coraza de justicia, […] el escudo de la fe, […] el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» nos mantienen firmes (vv. 14-17). Recordemos que somos hijos de Dios y estamos completamente equipados para permanecer fuertes.

Reflexiona y ora

¿Por qué a veces te olvidasde usar la armadura de Dios? ¿Cómo puedespermanecer firme en tus batallas?

Dios, graciaspor tu protección.

Viernes 30 de enero

En la presencia de Dios

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio (v. 6).


La escritura de hoy: Proverbios 6:6-11 Holtz Adam  escribe:

En 1692, se publicó por primera vez la obra del Hermano Lorenzo, La práctica de la presencia de Dios. Allí describe cómo invitaba a Dios a sus actividades diarias. Sus palabras siguen desafiándonos a buscar a Dios en oración en todo lo que hacemos, como cortar el césped, ir de compras o pasear el perro.

Todos los días, llevo a nuestro perro a dar un paseo. Mi objetivo es que haga ejercicio. ¿El suyo? Oler todo. Llamar a esto un paseo es una ficción. Por lo general, vamos a… detenernos. Últimamente, en lugar de frustrarme por no avanzar, le he pedido a Dios que me ayude a ver esos momentos como recordatorios de que la vida se parece mucho a pasear un perro. Experimentamos la presencia de Dios cuando le obedecemos fielmente en las tareas cotidianas, incluidas las interrupciones inesperadas.

En Proverbios 6, Salomón ofrece una lección similar con el ejemplo humilde del trabajo diligente de la hormiga: «Ve a la hormiga, oh perezoso; observa sus caminos y sé sabio» (v. 6). La usó como símbolo de trabajo diario y paciente (vv. 7-8).

Nuestra relación con Dios no debe limitarse a tiempos exclusivamente «espirituales», como la iglesia o el devocional diario. En cambio, Él nos invita a reconocer sus huellas divinas en cada actividad cotidiana.

Reflexiona y ora

¿Cuándo usó Dios algo terrenal paraayudarte a verlo mejor?¿En qué tarea cotidiana te estállamando a ser fiel?

Padre, gracias por recordarmeque formas parte de toda actividad.

Sábado 31 de enero

Enfocado en Dios

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado (v. 3).


La escritura de hoy: Isaías 26:1-5 Katara Patton  escribe:

Una compañera de trabajo me llamó por teléfono para hablar de un tema. Me preguntó cómo estaba, y le conté que tenía una dolorosa sinusitis y que la medicina no estaba funcionando. Entonces, me preguntó: «¿Puedo orar por ti?». Acepté, e hizo una breve oración pidiéndole a Dios que me sanara. Le dije: «A veces me olvido de orar. Estaba tan enfocada en el dolor que no acudí a Dios».

Esa confesión me llevó a reflexionar sobre en qué me enfoco: ¿en mis problemas y dificultades o en Dios? Ese día, solo pensaba en el dolor. Pero Isaías 26:3 nos recuerda que, cuando mantenemos nuestra mente enfocada en Dios, nuestro sanador y sustentador, encontramos paz: «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado». Aunque el dolor no desaparezca de inmediato, o quizá nunca en esta vida, el profeta nos recuerda confiar en Aquel que es fiel y capaz de proveer lo que necesitamos (v. 4).

Este pasaje de Isaías les señalaba a los israelitas las promesas de Dios durante y después de su exilio. Ellos volverían a cantar alabanzas a Él cuando se aferraran a su fe y esperanza en su provisión (vv. 1-2). Las palabras del profeta también nos recuerdan que, sea cual sea el dolor que enfrentemos, podemos hallar consuelo al enfocarnos en Dios y clamar a Él.

Reflexiona y ora

¿Dónde están enfocados tus pensamientos?¿Cómo puedes convertir tus preocupaciones enoraciones y alabanzas a Dios?

Dios, que puedamantenerme enfocado en ti.

Domingo 1 de febrero

Amor abundante

… el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (v. 6).


La escritura de hoy: Filipenses 1:3-11 Amy Boucher Pye  escribe:

La última noche del campamento, mi yo adolescente sintió que llamaba la atención estando sola en medio de un grupo de campistas. Cuando uno de ellos se burló de mí, me dolió. Corrí de regreso a mi tienda y fingí estar dormida cuando la líder del grupo vino a verme. A la mañana siguiente, evité su intento de hablar sobre lo sucedido.

Más tarde, ella me escribió para ayudarme a comprender que Dios realmente se interesaba por mí. Citó a Pablo: «estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Filipenses 1:6). Sentí que esas palabras estaban dirigidas específicamente a mí.

Pablo le escribió a la iglesia en Filipos, la cual había fundado hacía más de una década, para animar a los creyentes a arraigar su amor por Dios y los unos por los otros con «entrañable amor» (v. 9). Dios continuaría su obra en y a través de ellos al llenarlos de «frutos de justicia […] por medio de Jesucristo» (v. 11). En aquel momento, yo no entendía el contexto original, pero empecé a comprender que mi identidad como alguien amado por Dios provenía de conocer el amor de Jesús.

Dios desea que recibamos su amor y que este abunde en nosotros más y más. Al llenarnos de su gozo y paz, no solo lo conocemos más a Él, sino también su buena obra en nosotros.

Reflexiona y ora

¿Cómo te moldeasaber que Dios completará la obraen ti? ¿Cómo puedesprofundizar tu identidad en Cristo?

Dios, gracias por crearme.